precios globales del petróleo se dispararon más de un 5% el lunes 1 de junio de 2026, impulsados por el recrudecimiento de las hostilidades militares y la ruptura de los canales de comunicación diplomática entre Estados Unidos e Irán.
El crudo Brent de referencia internacional rozó los 97 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) superó los 92 dólares, borrando las caídas de la semana previa ante el renovado temor de un desabastecimiento energético global.
Causas de la repentina escalada de precios
La volatilidad en los mercados internacionales responde directamente a tres factores críticos desarrollados en las últimas horas:
- Suspensión de las negociaciones de paz: Teherán, a través de sus medios oficiales, anunció la congelación de los intercambios de mensajes con Washington. Argumentaron que cualquier acuerdo de tregua quedó supeditado a un alto al fuego inmediato en el Líbano, donde Israel continúa sus ataques contra Hezbolá.
- Intercambio de ataques directos: Fuerzas estadounidenses ejecutaron ataques de represalia (catalogados como acciones de «defensa propia») en el sur de Irán tras un fin de semana marcado por fuertes roces militares terrestres y marítimos.
- Riesgo de bloqueo total en el estrecho de Ormuz: Irán y sus aliados del denominado «Frente de la Resistencia» amenazaron formalmente con el cierre total de las rutas de tránsito del Golfo Pérsico, lo que estrangularía el flujo de casi la quinta parte del crudo mundial, además de activar bloqueos secundarios en el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
El impacto en los mercados y la economía global
El corte abrupto del tráfico naviero en Oriente Medio ha provocado que las reservas comerciales de petróleo disminuyan a un ritmo histórico. Analistas de firmas como Rystad Energy ya advierten que si las mesas de diálogo colapsan de forma permanente, los precios internacionales podrían catapultarse hasta los 180 dólares por barril en agosto, precipitando una recesión global.
Por otro lado, este repunte ha sacudido a Wall Street, depreciando los principales índices bursátiles y encendiendo las alertas de los bancos centrales ante una inminente ola inflacionaria impulsada por los altos costos de los combustibles y el transporte marítimo..

