Atados hasta que Howard se decida

howardA Mitch Kupchak le encantaría haberse puesto manos a la obra para comenzar la planificación de la campaña que viene desde ya. No puede, y es que la decisión que tiene que tomar Dwight Howard sobre su futuro con o sin Los Angeles Lakers tiene sus manos atadas.

Por el momento, lo único confirmado es que Mike D´Antoni seguirá siendo el coach de Los Angeles Lakers, a partir de ahí, “todas las piezas están sobre el tablero de juego”. El jugador que tiene su continuidad asegurada es Kobe Bryant, casi todo lo demás está en el aire. La Mamba Negra, cuya lesión en el tendón de Aquiles propició especulaciones sobre aplicarle la cláusula de amnistía, aceleró la confirmación del gerente general, quien cerró las puertas a esa posibilidad. Los dos Steve (Nash y Bake) también apuntan a que continuarán formando parte de la plantilla.

Además de Bryant, los jugadores que tienen un año más de contrato son Pau Gasol, Steve Nash, Steve Blake, Chris Duhon y Jordan Hill. Metta World Peace tiene la opción de jugador y Jodie Meeks, la opción de equipo. Robert Sacre, Antawn Jamison, Earl Clark, Darius Morris, Devin Ebank, Darius Johnson-Odom y Andrew Goudelock no tienen asegurada su continuidad.

Así las cosas, y con los fantasmas del impuesto de lujo acechando la franquicia, hay hechos que se asumen como probables, muy a pesar de que Bryant alzara la voz con su opinión, aunque como él dijo “puedo decir lo que pienso, pero no tengo el control sobre los cheques”.

El futuro de Gasol vestido de oro y púrpura está harto complicado. Su salario ascendería a 19.3 millones de dólares y el propio Kupchak no fue capaz de aclarar si el español continuará o no. Más allá de la innegable necesidad de cualquier equipo en tener a un jugador como Gasol en sus filas, lo cierto es que el español podría ser una moneda de cambio muy beneficiosa para la franquicia.

Metta no quiere ni oír hablar de su futuro, “le dije a mi agente ni me llamara”, hecho que desprende su tranquilidad de cara a seguir siendo lagunero otro año más.

La continuidad de D´Antoni le brindará la oportunidad de configurar un equipo a su antojo (relativo, claro está), pero al menos será más suyo que el que se encontró este año, después de haberse incorporado con la plantilla ya formada.

Si la lógica de sus actuaciones durante la campaña sigue su tónica, será muy difícil volver a ver a hombres como Ebanks, Morris o Duhon (por no hablar de Johnson-Odom, que fue defenestrado a la D-League, o Goudelock, que pasó todo el año en dicha competición a pesar de haber tenido un papel protagónico en el último tramo de la temporada); la presencia de Sacre es una incógnita, aunque lo cierto es que siempre que se le necesitó, estuvo ahí.

Con todos los naipes sobre la mesa, hay muchas decisiones que están aparcadas hasta que Howard decida si desea firmar una extensión con el equipo. La opción de ser lagunero durante cinco años con un salario de 118 milllones de dólares sigue en pie y la organización se niega a presionar a un jugador que necesita tiempo.

“Tengo derecho a ser feliz. No quiero recibir la presión de nadie”, argumentó el martes en la conferencia de prensa de despedida de la temporada.

Legalmente, el jugador no puede ni firmar el contrato, ni hablar con otro equipo hasta el uno de julio. Aun así, a los Lakers les vendría estupendamente que se decidiera y notificara sus deseos lo antes posible. Hasta ese momento no se podría pensar en el año que viene.

Por el momento, odos los movimientos están congelados y tanto la gerencia como los jugadores están optando por disfrutar del tiempo libre. Entre ellos Howard, que necesita claridad mental para ver si sus novias son mejor opción que Lakers (Dallas Mavericks, Atlanta Hawks, Brooklyn Nets, Phoenix Suns…)

El jugador confesó su deseo de ser querido en este mundo de la NBA incapaz de perdonar. “Aunque yo no tenga el control”. En esta tesitura, ¿le vendría bien al jugador el haber pasado por tres equipos en tres años? Sencillamente, no.

La lealtad brilla por su ausencia en una liga marcada por demasiados intereses, pero el estigma del desequilibrio y cierto grado de irresponsabilidad podría amenazar esa propia imagen que tanto preocupa a Howard.

ESPNDeportes.com

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